sábado, 11 de octubre de 2008

Ayudemos a Descubrir Vocaciones Sacerdotales - Religiosas y Laicales Comprometidas En Este Contexto de la Misión Continental.

Este Video que les Compartimos, nos muestra la importancia de las vocaciones Sacerdotales, sobre todo para este nuevo tiempo de PENTECOSTES, que la Misión Continental nos Invita a Vivir en cada una de nuestras comunidades Cristianas de Nuestra Diócesis de San Felipe de Aconcagua y sus Tres Decanatos.

Nuestra Misión Como Laicos Comprometidos es ORAR permanentemente en nuestros encuentros comunitarios para suscitar VOCACIONES, para este Siglo.

LA INVITACIÓN ENTONCES ES A ORAR Y PROMOVER UN ESPIRITU VOCACIONAL DE COMPROMISO EN NUESTROS ENCUENTROS PASTORALES.

EFOPEL, ha de ser el primer lugar en donde ustedes como laicos comprometidos, puedan tomar acuerdos para suscitar oración constante para pedir al Espíritu Santo ilumine los cora´zones de jovenes vocaciones.

El Rap Cristiano. Una Herramienta de Acercamiento Para Evengelizar Nuestra Juventud

QUEREMOS INVITARTE A CONOCER QUE LOS JÓVENES CRISTIANOS ESTAN REALIZANDO EN EL MUNDO MÚSICA CERCANA A LA JUVENTUD.

EN ESTE CONTEXTO DE LA MISIÓN CONTINENTAL, ESTAMOS INVITADOS A INVITARLES A CREAR INSTANCIAS EVANGELIZADORAS, COMO MEDIO DE ACERCAMIENTO A LAS ESENCIAS DE NUESTRA FE CATÓLICA.

viernes, 10 de octubre de 2008

EFOPEL SAN FELIPE. 2008


Nuestros Amigos Participantes de Efopel San Felipe, nos han hecho llegar a nuestro correo esta hermosa Fotografía, para compartir con todos la ajlegría testimonial de haber participado intensamente en cada curso, dejando un tiempo de sus vidas comprometido al proceso de formación laical.
Felicitamos a cada uno por su gran esfuerzo, y su compromiso para cumplir con los horarios y los cursos que les ha tocado realizar en estos años.
Sus frutos seran abundantes, pues la cosecha ha sido muy bien realizada.
ESCRIBAN A NUESTRO CORREO - ENVIEN SUS FOTOS Y SUS COMENTARIOS _ SUGERENCIAS O REFLEXIONES, PARA PUBLICARLAS.
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HOMILIA DEL DOMINGO 12 De Octubre 2008



¡Hoy Es Día De Fiesta, Tendremos Comida Especial!


Isaías, 25, 6-10; Sal. 22; Filipenses 4, 12-14.19-20; Mt. 22, 1-14


¡Hoy es día de fiesta, tendremos comida especial! Así pensamos y hacemos cuando tenemos algo especial que celebrar. La comida y el banquete es una categoría clave en nuestras relaciones humanas. Nos reunimos en torno a una mesa cuando queremos celebrar algo, cuando queremos alimentar nuestra amistad, realizar un reencuentro por un distanciamiento largo y difícil y hasta cuando queremos compartir una amargura o un problema. La comida es el mejor signo de comunión, manifiesta alegría y felicidad, y es expresión de solidaridad y de alianza.
Fue una de las señales mesiánicas prefiguradas por los profetas para anunciar esos tiempos nuevos y será una imagen repetida en el evangelio, tanto en los gestos y la vida de Jesús, como en sus parábolas y enseñanzas, hasta culminar en el gran signo definitivo y para siempre de su entrega y de su amor. Todos entendemos que hablamos de la Eucaristía.
El profeta nos ha hablado de esos tiempos nuevos en que se ‘preparará para todos los pueblos, en este monte, un festín de manjares suculentos, vinos de solera, manjares enjundiosos, vinos generosos’. Días de fiesta y alegría, días en que se ven colmadas todas las esperanzas, días en que desaparece para siempre el luto y el dolor, porque ‘aquel día se dirá: Aquí está nuestro Dios, de quien esperábamos que nos salvara; celebremos y gocemos con su salvación’.
Y Jesús en el evangelio nos dirá que ‘el reino de los cielos se parece a un rey que celebraba la boda de su hijo y mandó a los criados a decir a los convidados... tengo preparado el banquete... todo está a punto. Venid a la boda...’ Luego ante el rechazo de los invitados a venir, ‘los criados salieron a los caminos y reunieron a todos los que encontraron... y la sala del banquete se llenó de comensales’.
Cristo que nos llama y nos invita al banquete de la vida. Todos estamos invitados. Y no es un banquete cualquiera. Por las señales que habían dado los profetas tenía que ser una fiesta grande. Y la comida que Cristo nos ha preparado es la gracia más hermosa. Motivo de fiesta y de alegría es nuestra fe y nuestro encuentro con Cristo. Tenemos que decir también: ‘Celebremos y gocemos con su salvación’.
Es Cristo mismo que se nos ofrece. Es Cristo mismo que viene a dar un sabor nuevo a nuestro mundo. Es Cristo mismo que quiere darle un sentido nuevo a nuestra vida, y qué mejor imagen que la del banquete para expresar la alegría de ese encuentro con él, pero para expresar también ese sentido nuevo de las cosas. Comunión, alegría, felicidad, solidaridad, alianza, dijimos antes que se expresaban muy bien cuando nos sentamos alrededor de una mesa para una comida.
Pero ya sabemos. Hubo invitados que no quisieron aceptar la invitación al banquete de bodas porque querían otra cosa para su vida. Tenían tantas cosas de las que ocuparse; había tantas cosas que consideraban más importantes para su vida; era otra cosa lo que preferían: sus tierras, sus negocios, su manera de vivir. Su rechazo incluso se convirtió en señal de muerte. ‘Echaron mano de los criados y los maltrataron hasta matarlos... envió sus tropas que acabaron con aquellos asesinos y prendieron fuego a la ciudad...’
Es el interrogante que se nos platea. Nosotros, ¿qué hacemos? Ante el Evangelio que Cristo nos ofrece, ante la salvación que os regala, ante el banquete de vida al que nos invita, ¿cuál es nuestra reacción y nuestra respuesta? Muy fácil es decir que nosotros sí respondemos y aceptamos la salvación que nos ofrece, pero tenemos que confrontarlo con la realidad de nuestra vida. Y tendríamos que preguntarnos por la alegría de nuestra fe, por el amor con el que llenamos nuestra vida, por las actitudes que tenemos hacia los otros, por la generosidad de nuestro corazón, por el amor y la defensa de la vida, de toda vida. Tendríamos que preguntarnos por el valor que le damos a la Eucaristía y a los sacramentos, por la atención que prestamos a su Palabra. Tendríamos que preguntarnos si de verdad nos preocupamos de vestirnos del traje de fiesta que nos exige para participar en su banquete.
Este es otro aspecto a tener en cuenta en la parábola que Jesús nos ofrece. ‘El rey reparó en uno que no llevaba el traje de fiesta y le dijo: Amigo, ¿cómo has entrado aquí sin vestirte de fiesta?’ Todos entendemos que no se está refiriendo Jesús a trajes o vestiduras externas. Si fuera por las vestiduras externas de pobreza o calamidad, quizá, como nos diría el apóstol Santiago, habría que hacerle ocupar los primeros puestos y no los últimos.
Ese traje de fiesta del que nos quiere hablar Jesús en la parábola va más por las actitudes internas que pueda haber en nuestro corazón; va más por los adornos de amor, de generosidad con que hemos de revestir nuestro corazón; va más por esa pureza interior de un corazón limpio de pecado; va más por la santidad que ha de resplandecer en nuestra vida y que tenemos que esforzarnos en alcanzar. Un corazón que no le da cabida al amor, que no es generoso o que hace discriminación con el hermano, un corazón lleno de amargura o de rencor, orgulloso y engreído de sí mismo no es un corazón con traje de fiesta para participar en el banquete que nos ofrece el Señor.
Que el banquete al que estamos invitados nos llene de la verdadera alegría, transforme nuestro corazón, nos impulse a la verdadera solidaridad y comunión, nos haga sentir con deseos de superación, de crecimiento en la fe y en el amor, siembre en nosotros la esperanza de la salvación. Purifiquemos nuestro corazón para vestirnos del traje de fiesta. Que en verdad podamos decir con toda la certeza de nuestra fe: ‘Aquí está nuestro Dios, de quien esperábamos que nos salvara; celebremos y gocemos con su salvación’, la mano del Señor está sobre nosotros.
Hoy es día de fiesta. Tenemos una comida especial: Cristo mismo se nos da como alimento y como vida.

sábado, 4 de octubre de 2008

HOMILIA EVANGELIO DOMINGO 05 de Octubre 2008



Dios quiere cantar un canto de amor a su viña
Is. 5, 1-7; Sal. 79; Filip. 4, 6-9; Mt. 21, 33-43

‘Voy a cantar en nombre de mi amigo un canto de amor a mi viña’. Es el canto de amor que la Palabra de Dios quiere cantarnos a nosotros también. ‘La viña del Señor es la casa de Israel’, hemos repetido en el salmo. Pero no sólo estamos refiriéndonos a Israel, sino que esa casa de Israel somos nosotros.
Por tercera vez, en tres domingos consecutivos la Palabra del Señor nos está hablando de la viña del Señor. Nos invitaba a ir a trabajar en su viña, en distintos momentos de la vida, como escuchamos hace un par de domingos. Nos mandaba como padre a trabajar a su viña, como escuchamos el domingo pasado. Pero hoy nos está diciendo más: somos nosotros esa viña del Señor y cuánto ha hecho el Señor por nosotros.
El evangelio dice que ‘dijo Jesús a los sumos sacerdotes y ancianos del pueblo’ y al final directamente a ellos les dijo ‘se os quitará a vosotros el reino de Dios y se dará a un pueblo que produzca sus frutos’. Pero bien sabemos que la Palabra que Dios nos dirige no son historias pasadas y dicha para otras personas, sino que es Palabra que el Señor nos dirige en el hoy y el ahora concreto de nuestra vida. Por eso decía al principio que es el canto de amor que Dios quiere decirnos a nosotros también.
La historia de la viña, podemos decir, es la historia de la salvación. Jesús con la parábola está comparando la historia de la salvación que nos ha ofrecido con los trabajos que el agricultor concienzudamente realiza en su viña. ‘Plantó una viña, la rodeó de una cerca, cavó en ella un lagar, construyó la casa del guarda y la dio en arriendo a unos labradores’.
Historia de la salvación que ha llevado un proceso progresivo que ha culminado en Cristo Jesús. Miramos la historia de la salvación en la amplitud de toda la historia desde la creación hasta el momento de la historia de hoy, y recordamos cuantas intervenciones de Dios hasta enviarnos a su propio Hijo para nuestra redención, para nuestra salvación. No es necesario detenernos a hacer su recorrido ahora, que por formación bien o sabemos. Miremos la historia de la salvación y miremos nuestra propia historia, que es también historia de salvación, de amor de Dios en nuestra vida.
Bueno es recordar nuestra historia personal y descubrir en ella todas las intervenciones de Dios. ¡Cuánto amor nos ha regalado el Señor! Con ojos de fe hemos de saber descubrir ese actuar de Dios con su gracia en nosotros, desde esa fe que recibimos en el seno de nuestra familia y que luego se ha visto enriquecida en la acción de la Iglesia y en tantos momentos de gracia que cada uno de nosotros hemos vivido.
¡Cuántas veces hemos recibido esa llamada del Señor! ¡Cuántas veces nos hemos visto libre de tantos peligros o fortalecidos en tantos momentos difíciles o de tentación! Cada uno tenemos nuestra historia personal. ‘¿Qué más podía hacer por mi viña que yo no lo haya hecho?’, nos pregunta el Señor con las palabras del profeta.
Una historia de luz, pero que está llena también de sombras. La historia de luz en todo el actuar de Dios, en todo el amor de Dios derrochado en nuestra vida. Es el rostro lleno de amor de Dios que nos ama, nos cuida, nos regala el don precioso de la vida y nos enriquece con su gracia. Es el Dios que a pesar de nuestras sombras sigue amándonos y, aún más, nos levanta de nuestra postración y nuestro pecado para hacernos la gracia de regalarnos su vida para hacernos hijos suyos.
Pero están nuestras sombras, las sombras de la humanidad. Porque junto a esa historia de salvación está nuestra historia de pecado, que, sin embargo, se ve siempre desbordado por la gracia del Señor. Como aquellos viñadores que se apoderaron de la viña y no quisieron rendir fruto, también nosotros queremos construir la vida a nuestra manera tantas veces al margen de Dios. Nos sentimos tan dueños de la viña que queremos olvidarnos de Dios, prescindir de Dios. Desechamos la piedra angular que es Cristo para construir con nuestros ladrillos de barro, de egoísmo y de maldad, olvidando todo lo que El nos ha dado y nos ha enseñado.
Busquemos esa piedra angular de nuestra vida que es Cristo, que es el que da fundamento de verdad a nuestra existencia. Aunque muchas sean las ambiciones que tengamos en nuestro corazón, aunque muchas sean las apetencias que cual cantos de sirena quieren distraernos para atraernos por otros caminos, busquemos a quien de verdad es el fundamento de nuestra vida y nos dará sentido y valor a todo lo somos y vivimos, Cristo el Señor.
Busquemos a Cristo para que con su gracia podamos dar los frutos que nos pide; para que hagamos de nuestro mundo, de nuestra sociedad, de nuestra iglesia la más hermosa viña que nos dé la más honda felicidad que es lo que el Señor quiere de nosotros.
Cuando logremos vivir en armonía todos juntos en esa viña en la que Dios nos ha colocado, viviendo una comunión de amor y de solidaridad entre unos y otros, porque todos caminemos juntos, porque todos nos ayudemos y porque todos miremos a quien es la meta de nuestra vida, estaremos dando las muestras, las señales verdaderas del Reino de Dios, vivo y presente en medio de nosotros.
Que podamos escuchar ese canto de amor de Dios a su viña lejos de toda sombra, y resplandecientes siempre de la más brillante luz.

viernes, 3 de octubre de 2008

EDUCACIÖN AFECTIVA Y SEXUAL . Material de Apoyo




Las Ofensas a la Castidad .

Por: Diana García
Algunas de las formas de lesionar nuestra sexualidad y de no practicar la sexualidad son:1. Lujuria. Es el placer [1], porque la lujuria no se entrega, ni se da; solamente está preparada para recibir placer sexual, es decir, se busca el placer por sí mismo y no como una consecuencia; separando las finalidades de las relaciones sexuales de procreación y unión.2. Masturbación. Se entiende por masturbación la excitación de los órganos genitales a fin de obtener un placer venéreo. [2] El fenómeno de la masturbación es un fenómeno común, estadísticamente común, que no es lo mismo que norma o correspondientemente a la naturaleza humana [3].3. Fornicación [4]. La fornicación es la unión carnal entre un hombre y una mujer fuera del matrimonio. Es decir, cuando hay relaciones prematrimoniales o aquellas parejas que viven en unión libre.4. Pornografía. Ahora todos lo medios de comunicación (televisión, teatro, prensa y cine) nos ofrecen abiertamente escenas pornográficas, son escenas comunes que podemos ver en cualquier lugar y a cualquier hora. Pero no por esta razón es algo normal y bueno para la persona.5. Prostitución. La prostitución es la relación sexual en la que media el dinero como motivo y se realiza con más de una persona.[5] Atentando contra la dignidad de la persona que se prostituye, puesto que queda reducida a placer venéreo que se saca de ella.[6]-----------------------------------------------------------[1] PIEPER, Josef; Las virtudes fundamentales; Ediciones Rialp; Madrid; 1980; p. 241.[2] Catecismo de la Iglesia Católica; no. 2352[3] TREVIJANO, Pedro; Madurez y sexualidad; Ediciones Sígueme; Salamanca; 1994; p. 106[4] Catecismo de la Iglesia Católica; no. 2353[5] TREVIJANO, Pedro; Madurez y sexualidad; Ediciones Sígueme; Salamanca; 1994; p. 163.[6] Catecismo de la Iglesia Católica; no. 2354
Tomadon Desde:

Vidas De Beatos y Santos Para Este Tiempo.



"Un matrimonio santo" Beatos Luigi y María Beltrame Quatrocchi


María era profesora, escritora y una gran apasionada por la música. Trabajaba para varias asociaciones, algunas de ellas son: la Acción Católica Femenina y los Scouts. Luigi fue un brillante abogado que culminó su carrera siendo vice-abogado del estado italiano.
Se conocieron en Roma y Luigi se enamoró de María descubriendo en ella a una joven llena de cualidades. Después de un noviazgo, en noviembre de 1905 se casaron en la Basílica Santa María Mayor. La vida matrimonial fue para ellos un camino que los llevó al crecimiento mutuo y al conocimiento de Cristo.
Luigi y María vivieron convencidos del amor de Cristo, siendo ambos católicos comprometidos y coherentes a su religión. Abiertos a la vida, tuvieron cuatro hijos, de los cuales, gracias a la educación y orientación amorosa de sus padres, tres de ellos descubrieron su vocación a la vida consagrada. Dentro de la familia de Luigi y María se vivía un ambiente de oración y apostolado, dando así, testimonio del evangelio.
Luigi y María nos dan el ejemplo de que dentro de una vida matrimonial y familiar, se puede recorrer el camino de la santidad y vivir la fidelidad a Cristo.
"Entre las alegrías y las preocupaciones de una familia normal, supieron realizar una existencia extraordinariamente rica de espiritualidad."
Juan Pablo II